
Hace bastante que conozco el término personal branding, pero hace muy poco que he empezado a leer acerca de esta materia, y la única palabra que se me ocurre ahora mismo para calificarlo es fascinante.
Como casi todas las cosas buenas de la vida, descubrí el personal branding de causalidad, mientras leía acerca de marketing en uno de los blogs que leo a diario, y fue cuando de repente empiezo a leer algo que hacía referencia a la marca personal, a incentivar las habilidades y aptitudes propias y necesarias para convertirte en la opción preferente.
Sólo con leer esto ya me pareció algo realmente revelador porque pertenezco a esa generación de "jóvenes sobradamente preparados" con un trabajo de 8 horas mínimo, en el que debía utilizar el inglés y el italiano, donde requisito imprescindible era ser licenciada y por el que pagaban 900€.
Cuanto más leía, más me entusiasmaba, pues me contaban que el CV era un mecanismo obsoleto para buscarse la vida, y lo que prepondera en estos momentos es desarrollar las habilidades personales y descubrir aquello que nos hace únicos en el mundo para que seamos nosotros los que presentemos nuestra propia oferta, diferenciándonos de la inmensa mayoría con una carrera, un MBA y tres idiomas...Eso ya no es ser excepcional. Eso, ahora mismo, es ser del montón.
¿Por qué ha sido un gran descubrimiento para mí? por una razón muy simple. Porque no soy una conformista, porque quiero sobresalir, porque quiero ser la mejor y, sobretodo, porque SIEMPRE he creído en mí ciegamente y en mis aptitudes y porque siempre he sabido que voy a llegar muy lejos.
Pensar de esta manera me ha traído problemas, pues es apartarse del status quo, de las reglas establecidas y de la mentalidad "termina la carrera y búscate un trabajo como dios manda, cobra un buen sueldo, cásate, ten hijos"...y lo que le sigue a esta historia.
En mi caso, soy licenciada en derecho, tengo dos máster y hablo tres idiomas. Esto me ha servido para ir de 900€ en 900€, con jefes casposos y sin ningún futuro prometedor por delante. No me quedaba otra, o empezaba a buscarme la vida potenciando mis habilidades, o sentía que no tenía nada que hacer.
Yo, al contrario que la mayoría, siempre creí en una vida en la que fuese yo la protagonista de la misma en todos los aspectos, responsable y consecuente de mis actos. Una vida en la que trabajar fuese hacer lo que más me gusta, con entusiasmo, con muchas ganas, descubriéndome en cada paso dado, con muchas ganas de comerme el mundo y con unas ganas de triunfar tan grandes que ya estoy tocando mi sueño con las manos.
Desde luego que el personal branding ha sido algo que me está fascinando y, al fin, puedo decir, que he encontrado algo que se corresponde casi en su totalidad con mi manera de ver las cosas.
Nunca nadie dijo que iba a ser fácil, pero tampoco nadie se ha atrevido a decirme que no lo voy a conseguir, porque en mi cara está dibujado el mapa hacia el éxito. El éxito personal. El éxito de una marca personal: Manuela Battaglini.