miércoles, octubre 08, 2008

Las emociones

Hoy ha sido otro día de horas delante de un ordenador tratando de dilucidar los mismos enigmas que tengo acerca de cómo debo plantearme la organización de mi trabajo y desde qué punto de vista enfocarlo y parece que ya me voy aclarando.

Durante toda mi vida he escuchado, hasta el aburrimiento, que ser tan emotiva no es bueno, que hay que aprender a controlar las emociones y usar la estrategia (entendida como fingir que somos de otra manera) como medio para persuadir y de conseguir los objetivos.

Yo siempre me consideré un "ser defectuoso" por ese mismo motivo, pero ¿cómo iba a aprender a disimular mis emociones si me he criado en un hogar en el que desde que llegaba a casa mi madre me buscaba con el único objetivo de comerme a besos y hacer una fiesta porque había llegado?

A medida que iban pasando los años las cosas iban cambiando y los criterios de aceptación de las personas también. En Estados Unidos había llegado la era de expresar tus sentimientos y de hacer uso de ellos en el terreno profesional. En España, en cambio, seguíamos ocn las reglas de la rigidez y de mantener la compostura.

"El hecho de ser emotivo se contemplaba como una debilidad, pero ahora comprendemos que sólo mediante el reconocimiento y la utilización de la sensibilidad puede la vida alcanzar un significado superior. Sólo a través del desarrollo de la empatía con nuestros semejantes, con la Tierra y con todo lo que nos rodea, podremos entender lo que está ocurriendo en la sociedad y así contribuir a encauzarla de nuevo hacia un rumbo positivo y creativo."

Keith Beasley, autor del término coeficiente emocional.

La empatía y la sensibilidad, dos de las características más acusadas de mi carácter, ahora son dos elementos claves a la hora de seleccionar al personal de una empresa. 

Esto es algo que no se digiere tan rápido ni tan fácil y menos después de haber hecho una serie de entrevistas de trabajo en las que una señorita con aspecto de Rottenmeyer me hacía las clásicas preguntas tipo...¿Qué 5 virtudes destacarías de tu carácter y qué 5 defectos?, como si las respuestas no las tuviese la gente ya ensayadas. Aún así, yo era sincera y en las virtudes siempre nombré mi empatía, mi sesibilidad y mi intuición. 

Y toda esta ronda de cuatro entrevistas y tantos adversarios para ser seleccionada y cobrar "a la española", así que me quedo con mi empatía y mi sensibilidad que, junto con mi intuición, me han traído hasta aquí. Sigo siendo emotiva y expreso mis sentimientos con total libertad y de una manera sana, y les puedo asegurar que me ha traído muchas más satisfacciones que disgustos ser como soy.