domingo, diciembre 13, 2009

Visualizando mi futuro


Con mucha frecuencia oigo que el ser humano es limitado, y que debe ser consciente de sus limitaciones para así tener que identificar sus necesidades y saber a quién y cómo tiene que acudir para suplir sus carencias.

Esta afirmación la comparto a la mitad. Soy de la opinión que el ser humano desde que se propone llegar a una meta, aunque le parezca inalcanzable en el momento, se vuelve imparable y, por lo tanto, ilimitado.

Por otro lado, sí comparto la opinión de la limitación del ser humano desde el punto de vista de las habilidades para realizar ciertas tareas o desempeñar ciertas funciones.

Desde hace meses visualizo todas las noches, justo antes de dormirme, y todas las mañanas, justo antes de levantarme, aquellas metas que quiero alcanzar en mi vida en un plazo razonablemente corto y, aunque esta técnica no es milagrosa, sí refuerza la entereza y las ganas de conseguir mis objetivos.

Mi objetivo prioritario ahora mismo es trasladarme a Barcelona a principios de año y cumplir una serie de objetivos profesionales. La visualización me ayuda a perfilarlos y a definirlos sin temor y con una seguridad suficiente como para saber de antemano que todo irá bien.

Creo en el poder de la mente, pero creo mucho más en el ímpetu, en la fuerza y en la valentía que caracteriza a las personas que quieren triunfar.

Confieso que tengo miedo, y es tan mal consejero que me dice que me quede en esta isla, rodeada de mar y de ninguna esperanza. Pero si de algo estoy segura, es de que nunca hago caso de los consejos que provienen de los cobardes.